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Cómo meditar para principiantes en casa: guía de 5 minutos

Meditar no es dejar la mente en blanco. Es elegir algo en lo que fijar la atención, normalmente la respiración, y volver a ello cada vez que te distraes. Con cinco minutos al día es suficiente para empezar.

Antes de empezar: respira un minuto

Si nunca has meditado, prueba esto primero. Sigue el círculo: inspira mientras crece y suelta el aire despacio mientras se encoge. Cuatro segundos para coger aire y seis para soltarlo.

Respira conmigo

Listo

Inspira 4 segundos, suelta el aire 6. Sigue el círculo.

Si te has distraído alguna vez durante ese minuto, enhorabuena: ya sabes lo que es meditar. Darte cuenta de que te has ido y volver a la respiración es el ejercicio en sí.

Qué es meditar y qué no

Hay muchos tipos de meditación. La más sencilla para empezar, y la que se usa en la mayoría de programas para principiantes, es la atención a la respiración: te sientas, observas cómo entra y sale el aire, y cuando aparece un pensamiento, lo dejas pasar y vuelves a la respiración.

Lo que no es:

  • No es dejar la mente en blanco. Los pensamientos van a aparecer. No has fallado por pensar.
  • No es relajarse a la fuerza. A veces estarás tranquilo y a veces no. Las dos cosas valen.
  • No requiere creencias ni rituales. No necesitas incienso, mantras ni sentarte en el suelo.

Cómo meditar en casa, paso a paso

  1. Elige un momento fijo. Al levantarte o antes de cenar suelen funcionar bien. Asociarlo a algo que ya haces ayuda a no olvidarlo.
  2. Siéntate cómodo. En una silla, con los pies en el suelo y la espalda recta pero sin rigidez. Las manos, sobre los muslos.
  3. Pon un temporizador de 5 minutos. Así no tendrás que mirar el reloj.
  4. Cierra los ojos o baja la mirada. Fíjala en un punto del suelo, a un metro de ti.
  5. Lleva la atención a la respiración. Elige dónde notarla: la nariz, el pecho o el abdomen. No cambies tu forma de respirar, solo obsérvala.
  6. Cuando te distraigas, vuelve. Sin enfadarte. Puedes decirte mentalmente «pensando» y regresar a la siguiente respiración.
  7. Al sonar el temporizador, quédate unos segundos. Fíjate en cómo estás antes de levantarte.

Qué hacer cuando la mente no para

Es lo que más preocupa al principio, y es completamente normal. En cinco minutos puedes distraerte veinte veces. Algunas ayudas:

  • Cuenta las respiraciones. Del 1 al 10, una por cada vez que sueltas el aire. Si pierdes la cuenta, vuelves al 1.
  • Nombra lo que aparece. «Plan», «recuerdo», «preocupación». Etiquetarlo ayuda a soltarlo.
  • Alarga la espiración. Soltar el aire más despacio de lo que lo coges, como en el ejercicio de arriba, suele ayudar a calmarse.

Errores comunes al empezar

  • Empezar con sesiones largas. Veinte minutos el primer día suelen acabar en abandono. Mejor cinco minutos durante una semana.
  • Juzgar cada sesión. No hay meditaciones buenas o malas. La sesión en la que más te distraes es la que más practicas el gesto de volver.
  • Meditar tumbado en la cama. Si estás cansado, te dormirás. Siéntate.
  • Esperar resultados inmediatos. Lo útil de la meditación aparece con la constancia, no en una sesión.

Lleva un registro

Al terminar, anota en una línea cómo ha ido: cuántas veces crees que te has distraído y qué tipo de pensamientos han aparecido. Con unas semanas de notas verás patrones, por ejemplo que los lunes te distraes más o que meditar por la mañana te resulta más fácil.

¿Qué dice la ciencia?

Según el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos (NCCIH), las prácticas de atención plena pueden ayudar con la ansiedad, la depresión y el insomnio, y en algunos estudios sus efectos se parecen a los de la terapia cognitivo-conductual. En otros campos, como el dolor, los resultados son más dispares.

Se consideran prácticas de bajo riesgo, pero no inocuas para todo el mundo: en estudios con más de 6.000 participantes, alrededor del 8 % contó algún efecto negativo, sobre todo ansiedad o bajo estado de ánimo. Si meditar te hace sentir peor, para. Y si tienes ansiedad intensa, depresión u otro problema de salud mental, habla con un profesional antes de usar la meditación como única herramienta.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que meditar al día? Para empezar, de 3 a 5 minutos. Cuando te resulte cómodo, sube a 10. La constancia diaria importa más que la duración.

¿Es mejor por la mañana o por la noche? El mejor momento es el que puedas mantener. Por la mañana hay menos interrupciones; por la noche puede ayudarte a desconectar del día.

¿Necesito una meditación guiada? Ayuda los primeros días, porque una voz te recuerda que vuelvas a la respiración. Con el tiempo puedes meditar solo con un temporizador.

Fuentes

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